“Si
quieres que te dirijamos la palabra, dinos algo. Que sea algo
interesante para variar.”
Esta
tesis nos demuestra claramente que los mercados sí se están
haciendo cada vez más inteligentes y exigentes. Dichos mercados,
hechos conversaciones, llaman a las corporaciones a estar claros de
que para formar parte de la charla, sus contenidos deben ser
“interesantes” o “relevantes”, pero no para las
corporaciones, sino para la gente.
La charlatanería corporativa de
venderse como el mejor proveedor de un servicio o producto ya no
funciona. Somos seres sociables y conversacionales, nos gusta hablar
de aquello que nos motiva, de aquello que nos genera un interés o
una conexión emocional con un sentimiento, una sensación, una
situación.
La
palabra tiene un poder gigantesco sobre la mente: puede generar
acciones, sentimientos de alegría, tristeza, euforia, rabia o una
conexión de identidad. Del marketing anglosajón conocemos la
premisa de “el contenido es el rey”, y es por ello que debemos
tener claro lo siguiente: los contenidos adecuados sirven de “gancho”
para que las marcas puedan ser partícipes de la conversación y
hacer que la gente voltee, al menos por un instante, la mirada hacia
ellas.
Si
quisiéramos tomar una analogía como referencia, podemos comparar
esta tesis con una situación de cortejo entre dos personas. La
persona que es cortejada piensa: “Dime algo que me guste, que me
conecte contigo, y posiblemente seguiremos conversando. Enamórame,
conmuéveme; no te vendas como el mejor, no seas acartonado, sé
natural y haz la diferencia... y quizá nos tomemos una copa juntos”.
Esto
nos demuestra que el tono y emoción con que se generan los
contenidos puede afectar el el valor que le dan los demás miembros
de la conversación, esto a su vez, contribuye en parte, a la
formación de una reputación digital. La generación de contenidos
ha obligado a los responsables de las comunicaciones digitales a
cambiar su mentalidad, a orientar sus estrategias en base a los
contenidos que desea la gente y que correspondan a los valores de
marca, no a lo que desea la marca como respuesta a sus necesidades
económicas.
Como
Community Manager, busco ponerme en los zapatos del usuario, hacer
introspección y pensar en lo que me gustaría leer en cada cuenta,
según la razón de ser de la marca. Mi visión es generar contenidos
que me permitan atrapar, enganchar, generar lazos, y fidelizar la
comunidad establecida. Una comunidad fiel, que comparta y divulgue
esos contenidos, generará a su vez, atracción a nuevas
conversaciones, a nuevas personas, y a nuevas historias que la marca
pueda escribir con quienes usan sus productos o servicios.
El
contenido digital es multimedia, así que se puede generar conexión
a través de la combinación de texto, imágenes, video, audio; y es
importante que sea accesible y variado para llegar a quienes tienen
mayor sensibilidad en ciertos sentidos. Lo ideal, es bajarse del
pedestal, comunicarse de tú a tú, pero siempre con respeto,
analizar correctamente la necesidad del mercado y tomar la iniciativa
de conversar de manera inteligente y emotiva.
Oliver Ollarves


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